El estilista debe ser un artista del cabello. Para ello ha de saber combinar diseño, talento, creatividad y habilidad. La unión de estos factores marcará tu estilo personal y su éxito profesional.

Para convertirte en un profesional de la peluquería y en un buen estilista debes tener una sólida base técnica, fruto del aprendizaje inicial y de una formación continua. El peluquero deberá conocer las últimas tendencias y modas imperantes en el mercado, y a la vez, aportar sus gustos y sus propias técnicas.

Carlos Escuder, con su amplia experiencia como formador management en peluquería y estética, te ofrece siete consejos prácticos para convertirte en un estilista reconocido. Toma nota:

  1. Enseñanza. Confía en una buena academia de peluquería. La base de tu formación como peluquero está en los conocimientos que adquieras desde el primer momento. Es en este momento cuando se afianzan los principios básicos del tratamiento del cabello y se obtiene la formación en otras técnicas complementarias como el diseño o el análisis del color. No olvides tampoco que la formación continua es esencial para estar al tanto de las tendencias en estilismo y en la adecuada gestión de peluquerías.
  2. Creatividad. Es importante conseguir un estilo personal que te desmarque del resto y te identifique. Aplica lo aprendido incorporando tus propias ideas y habilidades, con rasgos creativos, que pueden ir desde la elección de colores y mezclas, hasta las diferentes modalidades del corte o incluso la propia decoración del salón.
  3. Visagismo. La forma de la cara y los rasgos físicos son fundamentales para encontrar el mejor estilismo del cabello. El estudio detallado de las líneas y volúmenes del rostro permite saber cuál es el peinado o el color que más se adapta a cada personalidad.
  4. Moda. Las peluquerías se encuentran plenamente inmersas en el mundo de la moda ya que de ellas salen una parte importante de los nuevos looks de cada temporada.
  5. Fotografía. Los registros gráficos son la manera de conservar y demostrar las habilidades y el trabajo profesional ¡Qué mejor forma que realizar fotografías del antes y el después! También ayudan en la labor de promoción del salón a través de las revistas, ferias, congresos…
  6. Psicología. Aunque los clientes siempre tengan la razón, lo ideal es conseguir una perfecta comunicación con ellos para conocer sus gustos y necesidades. Un diseño personalizado será el mejor reclamo posible.
  7. Marketing. Una buena estrategia de marketing permite promocionar de manera óptima los servicios y productos. Como director de salón de belleza debes encargarte de gestionar la publicidad exterior (medios, ofertas…) y la decoración interior (mostradores, fotografías…) para atraer y fidelizar al cliente.

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Carlos Escuder Business Coach: Formación y Management para peluquería y estética