¿Sabes cómo dirigir un salón de estética? Una de las muchas variables que deberás tener en cuenta es establecer los precios por servicio.

Para fijar el precio final de un servicio en tu salón de belleza, el coste del mismo debería ser  relevante aunque nunca determinante. Lo más normal es que la dirección del centro de estética establezca los precios en base a los costes de cada uno de ellos (considerando que el precio será igual a el coste + “algo”). En otras palabras: la suma de lo que cuestan los productos más el margen de ganancia. A primera vista, esta ecuación puede parecer muy sencilla pero, ¿sabemos con exactitud cuáles son los costes fijos y variables de cada servicio?

¿Qué son los costes fijos?

Llamamos “costes fijos” a los que se pagan todos los meses, con independencia del número de clientes que tengamos en el salón de peluquería. Un gasto fijo sería cuando al abrir el local por la mañana, enciendes la luz. A final de mes hay que pagar el recibo sin importar si durante ese periodo hemos tenido clientela o no.

Costes variables

Los costes variables son los que dependen del número de clientes: por ejemplo, el número de botes de tinte o champú que debes comprar en agosto, (cuando la mayoría de tus clientes están de vacaciones), no es el mismo que durante el mes de marzo.

La suma de los gastos fijos + la de los gastos variables + el IVA = PRECIO FINAL

Una vez que tienes identificados los gastos fijos y variables, falta por establecer un factor decisivo: el porcentaje que quieres obtener en cada servicio. Las cantidades no se establecen al azar. Para fijar el precio adecuado debes ponerte en el lugar de los clientes y preguntarte honestamente ¿Cuál es el valor que darían a tu trabajo?

¿Qué es el valor del trabajo?

Entendemos como valor el concepto del “plus añadido” que va más allá del propio servicio en sí mismo. En otras palabras, la satisfacción que el cliente obtiene por un trabajo bien hecho. Imaginemos un cliente que entra en nuestro salón de peluquería, le cortamos el pelo y le cobramos 10 euros. En la peluquería de enfrente cortan exactamente de la misma forma pero cobran 20 euros y el cliente los paga encantado. ¿Por qué? porque además de un excelente servicio, mientras espera en un sillón súper cómodo, en un salón moderno y con música ambiental, le ofrecen un café, periódicos y revistas para amenizar la espera.

No te quites valor

Es un error ofrecer un servicio esmerado y la mejor calidad a un precio más “barato” para atraer a la clientela. La clave está en ese “valor añadido” que diferencia tu negocio de los de la competencia.

Para establecer el rango de precios y los servicios al cliente existen estrategias de marketing especializadas. Un buen asesoramiento profesional te ayudará a rentabilizar y optimizar tu negocio.

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Carlos Escuder Formación: Formador management peluquería y estética